Lo que se cuenta es que éste es un lugar mágico. Dicen que se te va el presente, pero no de forma inconsciente, sino que se te va yendo mientras estás allá. Sólo querés haber estado en ese lugar siempre. Y por eso volvés a nacer, ahí nomás, a la vista de todos.
Sos un bebé de nuevo, aprendés de nuevo a hacer todo: respirar, comer, caminar, hablar, etc… Te haces grande ahí, de nuevo, tropezás con las mismas piedras, vivís lo mismo que viviste en tu vida normal y así, pero siempre con un condimento diferente, ese que te proporciona estar ahí.
Este lugar te ve crecer, de nuevo, pero no en el mismo tiempo. Dicen que allá no importa el tiempo, no importa cuánto estés allá, esto te pasa. Es inevitable.
Cuando ya te das cuenta, te mirás al espejo y tenés la edad con la que llegaste ahí… La misma: ni más ni menos. Tenés las mismas cicatrices, en el cuerpo y en el corazón. Pero ahora las ves de otra manera, porque allá naciste de nuevo. Porque el mundo, el destino, la magia o lo que sea, te da esa chance que pedís en el presente: haber estado siempre ahí.
Naces de nuevo y llegás a ser vos de nuevo, un vos casi igual que aprovechando esta segunda oportunidad ve sus aprendizajes y sus cicatrices de otra manera. Por eso, para eso, es que éste presente que quiere vivir allá, nace de nuevo: para crecer, pero crecer de verdad…
Yo lo cuento desde afuera, porque me han dicho…