domingo 19 de febrero de 2012

Un lugar

Lo que se cuenta es que éste es un lugar mágico. Dicen que se te va el presente, pero no de forma inconsciente, sino que se te va yendo mientras estás allá. Sólo querés haber estado en ese lugar siempre. Y por eso volvés a nacer, ahí nomás, a la vista de todos.
Sos un bebé de nuevo, aprendés de nuevo a hacer todo: respirar, comer, caminar, hablar, etc… Te haces grande ahí, de nuevo, tropezás con las mismas piedras, vivís lo mismo que viviste en tu vida normal y así, pero siempre con un condimento diferente, ese que te proporciona estar ahí.
Este lugar te ve crecer, de nuevo, pero no en el mismo tiempo. Dicen que allá no importa el tiempo, no importa cuánto estés allá, esto te pasa. Es inevitable.
Cuando ya te das cuenta, te mirás al espejo y tenés la edad con la que llegaste ahí… La misma: ni más ni menos. Tenés las mismas cicatrices, en el cuerpo y en el corazón. Pero ahora las ves de otra manera, porque allá naciste de nuevo. Porque el mundo, el destino, la magia o lo que sea, te da esa chance que pedís en el presente: haber estado siempre ahí.
Naces de nuevo y llegás a ser vos de nuevo, un vos casi igual que aprovechando esta segunda oportunidad ve sus aprendizajes y sus cicatrices de otra manera. Por eso, para eso, es que éste presente que quiere vivir allá, nace de nuevo: para crecer, pero crecer de verdad…
Yo lo cuento desde afuera, porque me han dicho… 

miércoles 26 de octubre de 2011

Fútbol

Mi abuelo tuvo 4 nietos: 3 varones y yo, la única nena. Siempre tuvo una especie de preferencia por mi hermano, el mayor, el primer nieto (y con razón mi hermano es un genio). Mi abuela por mi, cosas de género. A mi me costaba encontrarle la vuelta a la relación con él, me quería, lo quería, pero me costaba encontrarle la vuelta. El Pepe era fanático de San Lorenzo, todos los fines de semana se sentaba a ver los partidos, a putear, a gritar, a hablarle al tele o a la radio. Estuviera quien estuviera él veía el partido. Ahí, en ese fanatismo encontré la chance de encontrarle la vuelta a la relación. Empecé a ver los partidos con él, a seguir a San Lorenzo, con los ojos primero, con el alma después. Digamos que funcionó, a mi abuelo y a mi el lazo más fuerte que nos unía era el amor a esos colores. Perdón, acá se pone triste: una enfermedad de esas de mierda se lo llevó a principio de año, en enero. Su pasión quedó dando vueltas por su casa, en una copa del Malbec que tanto amaba, y de un sorbo me la tragué. Si había seguido a San Lorenzo en mis años anteriores, éste marca y un antes y un después. Fanatismo sin razón. O con demasiada razón.
Hoy te veo San Lorenzo y me da bronca. Como cuesta verte así, a los tumbos y sin norte. El Pepe no está, -decí, siempre tuvo un corazón débil- creo que no lo soportaría. Lo soporto yo, que entre este fanatismo con demasiada razón se me aclara la cabeza y digo pará, es fútbol. Es fútbol. Los jugadores se compran y venden como productos (el colmo del capitalismo) juegan por colores que no son los de ellos, los hinchas putean a sus propios jugadores, rompen su club, hay peleas, mafia por donde mires, en la AFA, en el club más chico, en el club más grande. Es fútbol. Y se que no soy la única que no entiende como se le puede dar tanta importancia a 22 vagos detrás de una pelota. No se entiende porque para esto no hay razón. No la hay, es amor, en un estado extraño y un tanto enfermizo, pero es amor. No importa como termine todo, yo por lo menos no voy a tratar de buscarle más explicación a esta pasión, me voy a preocupar por seguirla sintiendo. "Por los colores de este amor"

sábado 21 de mayo de 2011

Gieco y el Nano

Mis viejos se casaron jóvenes. Mi mamá tuvo a mi hermano mayor a los 23, nació en 1987. En el 88 se fueron los tres de vacaciones a la costa argentina y se les dió por visitar a Gieco. Es que entraron a un local en Caballito a comprar algo y resultó ser que la señora que atendía lo conocía a León porque "todos los días iba a hacer las compras". Así que allá fueron, a la casa de León con mi hermano de un año (o menos), para agradecerle por todo lo que les había dado. Los atendió la esposa y les dijo que no estaba "justo está grabando con Fito, pero esta noche toca en el Club tanto (un club de barrio, era un cuarto del Unión Juvenil me dice mi viejo).
Obvio para allá partieron, no había más de 140 personas me cuenta mi mamá riendose (un poquito por la anécdota y un poquito por haber llevado tan chico a mi hermano a un recital). Gieco estaba saliendo de un muy mal momento, había estado comprometido con el tema del alcohol y tocaba en lugares chicos porque tenía vértigo. Hasta de ir al cine. Igual, según me cuentan, el recital era una fiesta. Se empezaron a ir para adelante, mi  hermano vestido de rojo, hermoso, casi perfecto, en brazos de mi viejo... Quedan de frente al escenario y un tipo, el que estaba al lado de mi papá, le dice: pasale el nene a Gieco! Mi viejo lo mira, y el tipo agarra a mi hermano y se lo pasa a León que le da un beso, y dice: "pobre pibe, si supiera quien lo está besando". Mi hermano se rió ya de nuevo en los brazos de mi viejo, feliz (porque es feliz desde chiquito) y siguió disfrutando del primer recital de su vida. Me enteré hoy como fue, me dio como nostalgia mezclado con orgullo...

lunes 9 de mayo de 2011

Un país desarrollado

De nuevo Estados Unidos vuelve a estar en boca de todos. Esta vez por una (otra) muerte: la de Osama Bin Laden. Por un lado tenemos a este terrorista, uno de los más buscados del mundo, miembro del grupo terrorista Al Qaeda protagonista de muchos atentados alrededor del mundo. Por el otro lado lo tenemos a Barack Obama, el flamante presidente de las yanquis. El primer presidente negro, ganador del premio novel de la paz. ¿Cómo se da la cosa? Pum! La CIA de nuevo, esos superhombres (que hasta se encargaron de entrenar al mismísimo Bin Laden) esta vez en Pakistan entran a la casa del tipo más buscado del mundo y lo matan. Simple: entran y lo matan. Obvio siiguiendo la órden del Nobel de la paz: matar o aniquilar al objetivo. (Sí, en la misma frase paz, matar y aniquilar... estas cosas que tiene el mundo). Como si todo esto fuera poco, el cuerpo del tipo más buscado del planeta (insisto) es tirado al mar. Fin de la historia, chau Bin Laden.
Ya cruzando el mar, los yanquis no perdían oportunidad de festejar. La muerte de quien "en teoría" fue el autor de 11/S, de la cara de la organización terrorista más poderosa del mundo, del símbolo del terrorismo, pasó a ser una verdadera fiesta. Un asco, no recuerdo gente festejando cuando pasó lo del 11/S.
Por más que sea una persona que no entiende de por sí la guerra, ni la muerte, ni la violencia, no se cómo se puede llegar a eso. Primero: darle el mismo premio a Obama que a la Madre Teresa de Calcuta, y que el tipo tenga la cara para recibirlo y tiempo después mandarse esa, y encima decir que ahora se puede estar más tranquilos. Segundo: taaaaaan fácil va a ser matar al líder de Al Qaeda? Que a mi no me jodan, el tipo no iba a estar ahí en su casa con su 5ta esposa esperando a que alguien callera a matarlo. Tercero: ¿tiraron el cuerpo al mar? Ilógico.
Tal como con el atentado a las torres me quedan mil cosas sin entender, cosas que no cierran, ni a mi ni a nadie. Pero como siempre, los estadounidenses están en boca de todos, sin ir más lejos: ahora están reforzando la seguridad porque tienen miedo a una represalia por la muerte de Osama Bin Laden. Loco, loquísimo, matar por seguridad y reforzar la seguridad por miedo a un represalia. Con este tema "hay mucha tela para cortar", sin embargo quería sólo plantear estas inquietudes, y tratar de entender cómo es que son ellos los del primer mundo, y nosotros los "subdesarrollados".

miércoles 23 de marzo de 2011

"Que difícil ha de ser escribir tan sencillo"

Hoy tuve la suerte de escuchar durante más de una hora a alguien que admiro. A alguien a quien pensé que nunca iba a tener tan cerca, ni iba a poder aprovechar de la manera en la que lo hice. Hoy, miércoles 3 de Marzo del 2011, estuve escuchando a Eduardo Galeano. Me pudo envolver su voz, me hicieron reír sus chistes, me hicieron llorar sus historias, y me puso la piel de gallina el sólo hecho de tenerlo a unos metros. 
Cuando uno lee (y disfruta leer) llega el punto en el que tiene autores a los que sabe que nunca va a dejar de querer. Esos que te llegan al alma y te transportan adonde sea... Galeano, además de tener esa cualidad, tiene la de abrirte los ojos, la de mostrarte y contarte una realidad que muchas veces duele, pero que de todas maneras todos tenemos que conocer. También tiene la capacidad de generarte un vicio para con sus palabras, tiene algo que no te deja dejar de leerlo. Es increíble. 
Por más que a la gente que uno admira lo rodea ese halo de de "sobrenaturalidad" , cuando los tenés enfrente te das cuenta de que son personas (casi) normales. Hoy Galeano habló con tal naturalidad, tan como es en sus libros, que creí estar escuchando a una persona que escucho desde que tengo uso de razón. Me hizo sentir exáctamente lo que siento cuando leo algo de él, exactamente lo mismo. Osea que se puede afirmar (lo que supongo les pasa a todos con sus ídolos) que a pesar de no conocerlo como conozco a mis amigas o a mi familia, lo conozco, porque en sus libros es tan él como lo es en vivo y en directo.